Prueba de vida

Recuerdo la película “The Proof” de la realizadora Jocelyn Moorhouse, con un jovencísimo Russell Crowe, en la que un fotógrafo ciego recaba de los demás la prueba de su identidad, de su paso por el mundo, a partir de las descripciones que los otros le hacían de las fotografías que él tomaba, completamente al azar.

Algo así ocurre con las imágenes de Sonia Soberats, que juega con la luz desde la penumbra permanente que le impone su ceguera. Mediante su cámara nos va trayendo figuras, sombras y formas en un estallido de color que deja abierta la puerta a una eclosión de vida. Todas ellas son precisamente eso: una prueba de vida para la fotógrafa.

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