El mundo que imagino

Cuando Pete Eckert estudiaba arquitectura empezó a perder la visión como consecuencia de una retinitis pigmentosa. Antes de que la perdiera por completo aprendió todo lo que pudo sobre fotografía, y a partir de ahí se dedicó a capturar el mundo tal como él lo imaginaba.

Pete, que fotografía como un acto terapéutico para sí mismo, tiene claro que, aunque el resultado final de su producción será visto por los videntes, él no quiere sentirme contaminado por ese hecho, y por eso su técnica nos invita de un modo poderoso y creativo a que nos situemos ante ella como si tampoco nosotros pudiéramos verla.

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