Entradas de Cesar Ceron

Retirar las máscaras

Con su proyecto “Behind the I – a portrait of the mind” la estudiante de arte Dominika Dovgialo lanza una pregunta muy sencilla: “si pudieras sacar tu mente, ¿cómo se vería?”. Esa es la idea,  intentar comprender la interioridad de las personas a través del arte e identificar quiénes son y cómo se sienten. 

Estamos rodeados de máscaras que esconden que esconden en realidad quiénes son, quizá porque si se revelaran podrían ver comprometido todo su mundo.  Algunos aspectos de la salud mental pueden ser demasiado dolorosos para ser expresados con palabras, por lo que el proceso artístico puede ayudar a las personas a mostrar esos sentimientos y trasladarlos al papel.

El resultado visual es una serie de retratos intuitivos de personas «normales» que encontramos todos los días, y el resultado mueve al espectador para que reflexione no solo sobre cuestiones de representación y otredad, sino sobre la presencia de todos nosotros, individuos «comunes» en el espectro de la salud mental. Son retratos que nos invitan a adentrarnos en sus expresiones y preguntarnos qué hay detrás de la fachada. ¿Qué ves en sus dibujos de su yo interior? ¿Te llevan detrás de sus ojos?

Dice Doma sobre este trabajo:

Encuentro que fotografiar personas me ayuda a comprenderlas, pero este enfoque solo capta su realidad exterior. ¿Cómo podría ‘fotografiar’ la mente y crear un retrato de lo que sucede dentro y fuera de las cabezas de mis sujetos? La única forma que parecía posible era invitarlos a ser tanto observadores como creadores de ese retrato. Así que mis fotografías actuaron como un lienzo sobre el que dibujar, de modo que esos dibujos expresan cómo se sienten desde adentro.

Y este es el testimonio de Esther:

Soy una persona bastante brillante y colorida. Intento ser entusiasta y graciosa. No sé si soy realmente graciosa, pero lo intento. Soy una persona bastante expresiva, no muy prolija, no muy perfeccionista. Mi imagen muestra esto, es bastante desordenada. Pero sé que en la privacidad de mi propio cerebro están sucediendo muchas cosas más. Soy bastante reservada con mis emociones, es por eso que hay un círculo grande y feo en el medio de mi cerebro. Hay muchas cosas sucediendo allí que la gente no sabe, que quería representar. Es mi propia lucha y algo con lo que siempre he tratado, pero también forma gran parte de mi personalidad externa. Entonces hay una oscuridad, pero me ayuda a ser más colorida y alegre.

 

Quiero vivir

I Want to Live es un trabajo dirigido por el fotógrafo Daniel Regan y la organización benéfica para la prevención del suicidio Maytree. El proyecto incluye una serie de entrevistas y retratos fotográficos de los voluntarios y usuarios de Maytree, donde se reflexiona acerca del papel que desempeñan las personas que colaboran con la organización, y testimonios en primera persona de sujetos que han tenido intentos de autolisis.

El propio fotógrafo ha sobrevivido a intentos de suicidio, refugiándose en la fotografía para superar las condiciones que lo impulsaron a ello. Con el tiempo se ha especializado en temas de salud y bienestar, usando un lenguaje visual muy potente para explorar experiencias emocionales complejas en lugar de las formas tradicionales de comunicación. Con sus propuestas busca motivar a los espectadores a considerar cómo las artes se pueden utilizar para explorar la salud.

Este es el testimonio de Fabi, una usuaria:
Me gusta reflexionar sobre cómo me deprimía durante mucho tiempo, y sobre el proceso que ocurre en el cerebro y que te lleva a considerar quitarte la vida. Eso me parece fascinante. Creo que es bastante difícil suicidarse realmente. Necesitas puntos gatillo que pongan en marcha todo ese proceso, algunas personas solo necesitan uno, yo necesité bastantes, pero una vez que estaba allíera realmente difícil volver atrás…

Un dia normal

Las enfermedades raras tienen una muy baja incidencia en la población, por debajo de 5 casos por cada 10.000 habitantes. Según la OMS, existen cerca de 7.000 enfermedades raras que afectan al 7% de la población mundial, y solo en nuestro país se estima que hay más de 3 millones de personas con este tipo de enfermedades.
Antes de que Karen Haberberg naciera sus padres perdieron a su primer hijo de dos años, que tenía un raro trastorno genético llamado enfermedad de Tay-Sachs. Su recuerdo aún perdura en la familia, y Karen se crió con la presencia invisible de su hermano, al que no conoció. Finalmente decidió reflejar en su proyecto «An Ordinary Day» la vida de familias afectadas por condiciones genéticas raras, a menudo dolorosas, a veces discapacitantes.
Aunque muchos de estos niños han soportado más visitas médicas y cirugías que la mayoría de nosotros en toda nuestra vida, sorprendentemente las fotografías de Karen no reflejan su sufrimiento, sino una enorme alegría, una vitalidad repleta de esos pequeños detalles que hacen de estos niños lo que son. 
Sobre este libro señala la autora:
En este proyecto presento las historias de 27 familias que viven con niños con enfermedades raras.  En estas imágenes se revela un tesoro oculto, una narración de luchas fallidas y batallas ganadas de estos niños valientes, como Ethan, un niño mudo, mientras aprende a hacer su primer sonido; o Jonathan, un niño de 9 años, que finalmente puede comer con una cuchara después de muchas pruebas fallidas; o Maddy, una niña de 5 años, mientras da su primer paso después de años de gatear. Estas son todas las tareas que las familias y niños sin estos trastornos dan por hecho, pero que son logros y triunfos inmensos para los niños con enfermedades genéticas raras…

Invisible

Los personajes de Ivette Spradlin son invisibles, eludiendo la confrontación propia del retrato. En lugar de mirar al espectador miran a la oscuridad, en un frágil equilibrio entre la vulnerabilidad y el empoderamiento
¿Sienten esperanza o ansiedad?, ¿sonríen o lloran?… Sin pistas faciales, y sin conocer la verdadera intención del artista o del sujeto, el espectador se queda con más preguntas que respuestas. En lugar de que la imagen confronte al espectador, éste confronta su propia relación con lo desconocido. 
Es interesante lo que señala la autora sobre este proyecto:
Cuando hice este trabajo estuve reflexionando sobre por qué me atraían tanto estas imágenes. Creo que tiene que ver con el hecho de que yo mismo me siento muy incómoda con lo desconocido, y estos retratos precisamente me sitúan delante de lo desconocido. Hay una palabra alemana, Rückenfigur, utilizada para describir una obra de arte en la que la figura está de espaldas al espectador, lo que le permite situarse en la posición de esta figura. La diferencia con mi proyecto es que las figuras se enfrentan a la oscuridad y no a un paisaje o escena; si te sientas en su lugar como espectador, entonces miras a la nada.

La imagen (im)perfecta

El colectivo Metra-Jeanson (formado por los fotógrafos franceses Bruno Metra y Laurence Jeanson), han creado el proyecto ID 1 & 2: una serie de retratos en los que se abordan los conceptos de identidad, belleza y otredad.  
Experimentando con nuestra percepción visual, aplican recortes de revistas de los rasgos faciales de modelos y celebridades en las caras de sus modelos para crear una nueva forma de expresión facial, creando una sugerente yuxtaposición visual entre los seres humanos cotidianos y las imágenes que se ven en los anuncios. Se recortan caras para pegarlas en otras caras, creando algo extrañamente hermoso que nos hace cuestionar nuestra propia identidad.
Sobre este trabajo señalan:

Las revistas, el cine y la televisión siguen creando e imponiendo códigos que se convierten en referencias sociales: cómo maquillarse, qué ropa usar, cómo comportarse… Nos fascina el poder que tienen los medios para influir en las identidades de las personas. La fragilidad de su identidad se vuelve visible, casi tangible. Las leyes de la apariencia nos llevan, de hecho, a dar forma a nuestra propia imagen hasta el punto de la transformación. La belleza ya no es natural, sino socialmente condicionada.



El tamaño de los vaqueros

Samantha Geballe ha realizado una serie de autorretratos honestos y profundamente emotivos que expresan su ansiedad y su dificultad para aceptar su cuerpo. A lo largo de varios años, Samantha trabajó en este proyecto como una forma de visualizar cómo sentía que otros percibían su cuerpo, y como una forma de expresar el dolor emocional y la agonía en su viaje hacia la autoaceptación.
Mientras trabajaba en el proyecto, Samantha comenzó a entender estas fotos como una forma de afrontamiento, pero también como una denuncia de los misóginos estándares de belleza femeninos. Más tarde, tras una cirugía de derivación gástrica que la ayudó a controlar su peso, comenzó una nueva etapa en su propia vida.
Dice Samantha a propósito de este recorrido:

Parte de mi motivación es ayudar a otros a entenderse mejor. Si las personas no se relacionan con los demás, es más fácil descartarlos. No puedo recordar cuántas veces he sido acosada, humillada, perseguida e intimidada por completos extraños porque no les gustaba mi cuerpo. Me pregunto si esos mismos extraños me tratarían de esta manera si realmente me conocieran… Esta fase del trabajo de autorretrato consiste en abrazar el cambio. Creo que la autoaceptación es importante en cualquier tamaño. La gente a menudo piensa que su valor depende del tamaño de sus vaqueros, y me parece lamentable que así sea. Actualmente estoy trabajando en una serie de autorretratos centrados en la imagen corporal y la salud, que reta a los espectadores con la pregunta ¿De qué forma te aceptas a tí mismo?.

Pensamientos secretos

Leon Borensztein ha ido registrando con imágenes la vida de su hija Sharon desde que estaba en el vientre de su madre. Sharon nació con un serio problema de visión, con músculos subdesarrollados y un serio déficit en sus habilidades motoras; Además, ella ha tenido episodios convulsivos y ha sido diagnosticada dentro del espectro autista. Durante los últimos treinta años, Borensztein ha continuado fotografiando a su hija, aprendiendo el modo en que navega por el mundo, compartiendo su felicidad y sus desilusiones.
Durante los últimos quince años, ha vivido solo con Sharon, después de que a su madre le retiraran la custodia por problemas con las drogas. Su hija se convirtió en su musa constante, atraído por esos instantes raros y misteriosos en los que Sharon se pierde por completo en su propio mundo. Pero no todo fueron momentos dulces, y en ocasiones a Borensztein le resultaba demasiado doloroso sacar su cámara. Se frustró y se tomó un tiempo libre del proyecto solo para regresar después de que sus temores se desvanecieron lentamente.  
Dice el padre de Sharon:
En cierto modo, me gustaría que todos nosotros nacieramos con algún tipo de discapacidad, que luego pudiera solucinarse. En un mundo así, apreciaríamos más cada instante, y cada paso sería visto como la hazaña milagrosa que realmente es. He aprendido que el humor poco convencional de está matizado por una dulzura y travesura que alternativamente chocan, se separan y se unen una vez más… Aunque no tiene visión periférica y no puede registrar la profundidad, Sharon observa los retratos que le hago durante largos períodos de tiempo, aislada en sus propios pensamientos secretos. No tengo idea de lo que ve allí»…

Psicopatología visual

Lo que comenzó para el joven fotógrafo Christian Sampson como un proyecto para un curso avanzado de fotografía terminó convirtiéndose en una apasionante colección de fotos que intentan reflejar los diferentes trastornos mentales. El resultado es el trabajo titulado «A Visual Depiction of Mental Disorders«. 

Con unos recursos bastante limitados, Christian pidió a sus amigos que hicieran de modelos e investigó algunos de los trastornos mentales más comunes en todo el mundo, que van desde la depresión hasta la esquizofrenia y el insomnio. En menos de ocho semanas diseñó y fotografió cada toma, asegurándose de que su versión de cada trastorno fuera lo más exacta posible.

Él mismo aclara acerca de este trabajo:
Solo porque no se puede ver, no significa que no se pueda hacer daño. Es por eso que la serie es tan oscura, porque quiero dejar en claro que la gente sufre de esto. Creé este conjunto de fotos como una representación personal de los trastornos mentales, aunque soy consciente de que algunos de estos no están clasificados técnicamente como un «trastorno mental» o «enfermedad mental». . Entiendo que hay muchos casos y tipos diferentes por trastornos, unque intenté expresar una ‘imagen tipo’ de lgunos de ellos.

Bailando a ciegas

Victorine Floyd perdió toda su visión hace alrededor de 35 años, pasando en un breve plazo de una vista completa a una ceguera completa. Cuando le diagnosticaron un tumor no había medios disponibles en la isla de Antigua, en la que vivía, así que intentó desplazarse a New York para ser operada, pero fue demasiado tarde. Desde entonces vive en esa ciudad, que nunca ha llegado a ver.
Victorine forma parte de un colectivo de fotógrafos invidentes (Seeing with Photography Colective) que trabajan junto a asistentes videntes, quienes preparan el encuadre siguiendo sus indicaciones. Juega con la luz como si incorporase ondas rítmicas, haciendo que las luces bailen como baila ella durante las sesiones. Con sus fotografías se muestra bastante radical: con ellas quiere ofrecer una idea sobre cómo ella imagina que se ven las cosas, sin admitir ningún tipo de retoque digital.


La viajera agorafóbica

Casi un 2% de la población mundial sufre de agorafobia, un trastorno de ansiedad que se caracteriza por el miedo a los sitios públicos, los espacios abiertos o las grandes multitudes. En su forma más severa, el trastorno crónico puede obligar a las personas a recluirse por completo en su hogar, aunque es cierto que muchas personas con agorafobia buscan tratamiento y llevan una vida normal.
Jacqui Kenny es una de esas decenas de millones de personas en todo el mundo que viven con agorafobia y, a pesar del miedo que le causa, le gustaría viajar por el mundo. Por eso se convirtió en una viajera agorafóbica. Con la ayuda de Google Street View, y desde la seguridad de su hogar, puede visitar lugares lejanos que parecen estar fuera de su alcance.
Su proyecto «Agoraphobic Traveller» trata sobre la esperanza, y en él Jacqui se centra en imágenes bien iluminadas y ricas de color. Le gusta fotografiar sobre todo ciudades en desiertos, regiones costeras o áreas mineras. En las raras ocasones en las que realiza un viaje virtual a una ciudad o área urbana, se encuentra vagando por las afueras, donde la vida se mueve un poco más lentamente.
Dice acerca de su trabajo:

Al principio me sentía incómodoa al compartir públicamente mis problemas de salud mental, pero ahora es algo de lo que hablo abiertamente. Quería transmitir una sensación de aislamiento, pero también necesitaba combinar eso con la belleza.




 

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