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Lo bueno, lo malo, lo importante…

Alguno de quienes puedan leer estas líneas suele hablar de la muerte? de SU muerte? Parece poco probable. Y, sin embargo, solo podemos comprender y apreciar el regalo de nuestra vida si la colocamos frente a frente con nuestra propia mortalidad. Tal como hace Nancy Borowick en su serie «Cancer Family«. 
Se trata de una simple historia familiar: la del recorrido de sus dos padres, con un cáncer cada uno, caminando hacia su final. En este proyecto, que mira cara a cara a la muerte desde el amor y la vida, primero siguen su camino juntos, luego acontece la pérdida del padre y, justo un año después, la de la madre. 
Señala Nancy a propósito de este impresionante testimonio:

«La vida no es un regalo, no una promesa de longevidad, y en ella se incluye de forma simultánea lo bueno, lo malo, lo importante y lo frívolo… Fotografié mis padres para mantener su memoria y para captar su esencia y fuerza en una época tan difícil. Todo el mundo quiere encontrar el propósito de su vida, y el propósito final de mis padres se encuentra en esos momentos, en ese regalo que nos dieron a mí y a mi familia. Eso me ha permitido contar su historia, una historia de amor, y el legado que han dejado atrás«

Un agujero vacío

Cuando tenía siete años los padres de Diana Markosian se separaron. Su madre marchó a California con ella y su hermano, y su padre se quedó en Moscú. A partir de ese momento, Diana y su hermano apenas volvieron a oir hablar de su padre, no había imágenes de él, nada, hasta que terminó por olvidar su aspecto.
Quince años después, Diana decidió volver a conectar con su padre fantasma, viajando a su casa en Armenia para reconstruir una relación con un hombre al que apenas conocía. La reunión fue agridulce, y ninguno de ellos se reconocía. Este proyecto, que lleva por título «Inventing my father» es el testimonio de ese reencuentro.
Diana refiere de este modo cómo vivió la ausencia de su padre:
Durante la mayor parte de mi vida, mi padre no era más que un recorte en nuestro álbum familiar. Un agujero vacío. Un recordatorio de lo que no estaba allí… Un día mi madre me despertó y me dijo que preparara mis cosas, que nos íbamos en un viaje. A la mañana siguiente nos llegó a nuestro nuevo hogar, en California. Nunca hemos dicho adiós a mi padre. Para mi madre, la solución de olvidarlo era simple: cortó su imagen de cada fotografía en nuestro álbum familiar. Pero esos agujeros hacen que sea más difícil para mí olvidarlo. A menudo me he preguntado cómo habría sido tener un padre. Aún lo hago…

La imagen que arde

El modo de gestionar el duelo puede ofrecer múltiples facetas en función de quién lo experimente, y ninguna de ellas extrapolable a nadie más. Aunque está bien delimitadas las fases que atraviesa, es probable que cada uno de nosotros nos quedemos atrapado en alguna de ellas, por ejemplo en la negación de la pérdida.
Esto parece haberle ocurrido a la fotógrafa argentina Mariela Sancari, quien a través del trabajo titulado «Moisés» parece intentar rescatar la figura del padre ausente, suicidado cuando ella tenía 14 años. No hubo lugar a despedidas, ni a preguntas, ni tan siquiera a ver el cuerpo sin vida, lo que le llevó a cuestionarse durante mucho tiempo si realmente estaría muerto.
Así que decidió convocar a través de la prensa a hombres de la misma edad que tendría su padre, 70 años, y con un aspecto físico parecido, para realizar su proyecto fotográfico. Montó un estudio callejero en la plaza donde ella jugaba de niña, y allí esos ancianos la confrontaron con la certeza de la frase del filósofo Didi Huberman que afirma que «la imagen arde cuando toca con lo real».

Inventando a mi padre

Los padres de Diana se separaron cuando ella tenía 7 años. Su padre se quedó en Moscú y su madre marchó a California. Durante 15 años vivió añorando esa figura ausente, en parte alimentada por las historias que de él contaba su madre, en parte con sus propias fantasías.

Un día Diana Markosian decidió recuperar esa figura, pero esta de vez de verdad, y de ahí su trabajo «Inventig my Father», en el que recompone las piezas ausentes en esa relación fracturada por la distancia.

Malas elecciones

A raíz de la entrada en prisión de un amigo íntimo, el fotógrafo Trent Bell se cuestiona cómo se ve afectado un preso cuando reflexiona acerca de las circunstancias que le han llevado a verse privado de libertad.

El resultado es un impactante proyecto titulado «Reflect», en el que realiza retratos a presos que luego superpone frente a cartas manuscritas que han escrito a su propio yo cuando era más joven.

Dice Bell que nuestras malas elecciones contienen una irreparable pérdida, arrepentimiento y remordimiento. Pero el valor positivo de esas malas elecciones puede ser enorme si somos capaces de hacerles frente, aceptarlas, aprender de ellas y encontrar la fuerza para compartirlas.

(Muy interesante el making off del video sobre el proyecto…)

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