La viajera agorafóbica

Casi un 2% de la población mundial sufre de agorafobia, un trastorno de ansiedad que se caracteriza por el miedo a los sitios públicos, los espacios abiertos o las grandes multitudes. En su forma más severa, el trastorno crónico puede obligar a las personas a recluirse por completo en su hogar, aunque es cierto que muchas personas con agorafobia buscan tratamiento y llevan una vida normal.
Jacqui Kenny es una de esas decenas de millones de personas en todo el mundo que viven con agorafobia y, a pesar del miedo que le causa, le gustaría viajar por el mundo. Por eso se convirtió en una viajera agorafóbica. Con la ayuda de Google Street View, y desde la seguridad de su hogar, puede visitar lugares lejanos que parecen estar fuera de su alcance.
Su proyecto «Agoraphobic Traveller» trata sobre la esperanza, y en él Jacqui se centra en imágenes bien iluminadas y ricas de color. Le gusta fotografiar sobre todo ciudades en desiertos, regiones costeras o áreas mineras. En las raras ocasones en las que realiza un viaje virtual a una ciudad o área urbana, se encuentra vagando por las afueras, donde la vida se mueve un poco más lentamente.
Dice acerca de su trabajo:

Al principio me sentía incómodoa al compartir públicamente mis problemas de salud mental, pero ahora es algo de lo que hablo abiertamente. Quería transmitir una sensación de aislamiento, pero también necesitaba combinar eso con la belleza.




 

Jenny y yo

Sandra Hoyn recoge en su trabajo Jenny’s Soul la vida íntima de Dirk y Jenny, un matrimonio que comparte su vida diaria como otros muchos, salvo por el hecho de que Jenny es una muñeca hecha de silicona, aunque diseñada para parecerse mucho a una mujer humana. El vínculo entre Dirk y Jenny es mucho más profundo que el que existe entre un hombre y su muñeca sexual; para él, Jenny es una compañera de vida, por la que pagó 6000 euros.




Dirk comenta sobre esta relación:

Antes de comprar a Jenny, había sufrido un colapso psicológico. La muñeca me ayudó a sanar. Hablo con ella y me preocupo por ella, y ella me responde. Sé que puede parecer descabellado que Jenny corresponda mi amor por ella, y a veces tengo mis momentos de duda. Sin embargo, en última instancia, yo creo que Jenny ha descendido de otro planeta, un reino no descubierto en el que las mentes están desconectadas del cuerpo corporal y de los cinco sentidos disponibles para la humanidad.

Las líneas de la vida

La fotógrafa Jodi Champagne se aproxima a los sujetos de sus retratos con compasión y compromiso, reflejando sus rostros de un extraño modo que nos permite zambullirnos en su interior. En su serie Life Lines hay algo de búsqueda autobiográfica, con un incesante recorrido por todo el mundo, intentado hallar respuestas a sus prguntas:

Las líneas en una cara nunca mienten. Sus trazos profundos, oblicuos, refejan los estragos de la vida, y a medida que experimentamos se curvan y se vuelven más profundas. ¿Qué causa estos cambios? ¿Es el medio ambiente, décadas de desgaste? ¿O son las expresiones de un alma? Estoy fascinada con las historias que provienen de estas líneas de sabiduría. La belleza no siempre se lleva a cabo en la juventud.

Mi amor por Alyssa

A Jennifer Kaczmarek le gusta registrar la esencia de los niños, no solo de sus propos hijos, sino que su trabajo se amplía a los hijos de otras familias que enfrentan situaciones desafiantes. En el proyecto Love for Alyssa no solo explora a una familia, sino que aprovecha para solicitar donaciones con el fin de ayudarla.
Aquí explica cómo surge esta propuesta:

Cuando conocí a Alyssa tenía 5 años y enseguida se me coló en el corazón. Alyssa Jadyn Hagstrom nació con una rara afección llamada artrogriposis que le impedía utilizar sus piernas y brazos y le limitaba el uso de sus dedos. Este proyecto es una ventana a su mundo, sus luchas diarias y desafíos, pero lo más importante es una visión del espíritu increíble que posee. Creo que la fotografía permite a las personas conectarse de una manera que de otro modo no podrían. Una sola imagen puede expresar con fuerza cómo es la vida para los demás.

 

Sano vs. Insano

Para Marjorie Salvaterra el mundo se expresa en blanco y negro, y a través de su particular visión explora la delgada línea que hay entre la cordura y la locura. De hecho, cuando miramos sus retratos, uno piensa: «podría ser yo mismo». Aunque inicialmente el proyecto trataba sobre retratos, comprobó que también era posible percibir emociones similares en sus cuerpos, así que decidió ampliarlo fotografiando varias partes de sus cuerpos, cada una como un retrato, para luego intentar explorar cómo sería combinar esas retratos entre sí.
Dice Marjorie:
Siempre me ha fascinado la psicología humana. Cuando la mayoría de las chicas leían a Judy Blume, yo estaba leyendo el DSM. Me di cuenta bastante joven de que había una línea delgada entre lo que se consideraba sano y lo que se consideraba una locura. ¿Estamos todos locos, al menos en ciertos momentos de nuestras vidas?. Algunos creen que las personas nacen sanas o enfermas. Otros creen que todos nacemos perfectos y que son las cosas que suceden en nuestras vidas las que nos perjudican. Tiendo a creer lo último. En cada retrato, busco esa línea en cada persona. La parte de nosotros mismos que tendemos a ocultar. La parte que nos asusta, la que generalmente se guarda para las personas más cercanas a nosotros. Los que conocen nuestros secretos.

Regreso a la infancia

A medida que envejecemos el espejo se convierte en un objeto de tremenda confusión: aunque nos sentimos jóvenes y aún muy vivos, nuestro reflejo nos demuestra que el tiempo corre. Esa es la idea motriz que Vera Saltzman intenta reflejar en su proyecto «Sue and Winnie«, en el que explora la mortalidad y el vínculo que existe entre nuestra niñez y quiénes somos ahora. Para ello pidió a mujeres mayores de 40 años que trajeran una muñeca infantil que tenía un tremendo significado para ellas.
Como señala Vera:
Sigmund Freud creía que lo extraño era algo que nos lleva de vuelta a lo antiguo y familiar, pero que a la vez es o incómodo. En esta serie exploro la idea de lo misterioso, que se manifiesta en un anhelo por la juventud y un reconocimiento de la mortalidad. Impulsados por la nostalgia de nuestra infancia perdida, muchos de nosotros hemos guardado nuestras muñecas: sentadas en un estante, enterradas en una caja en un armario, encerradas en un desván. Cada muñeca sirve como un punto de entrada en la historia de nuestra vida que tiene a la vez algo de extraña y familiar. 

 

Un caos frágil

El proyecto de Amanda James titulado «Fragile Chaos», bien podría servir para describir la vida en general, con sus vaivenes, sus caídas, sus momentos memorables… todo aquello que nos ocupa como seres vivos. Amanda explora estos temas jugando con la idea del pasado y el presente, y también el final de la vida, que aborda con curiosidad y humor.

Sobre esto último señala:

Esta serie simboliza la vida, la muerte, la fragilidad, la vulnerabilidad y cómo el presente se convierte en pasado. Veo la vida y la muerte como entrelazadas y conectadas. Viniendo de un trasfondo religioso, no veo la muerte de una forma desesperada, por eso no quería retratarla de una manera oscura, sino que quería elevarla y hacerla hermosa.

 

Ayudando a morir

En Gran Bretaña, la ley relativa al suicidio asistido es bastante confusa: por un lado la legislación lo considera ilegal, y por otro ciertas directrices contemplan excepciones, como el caso de que la persona que lo haya tomado una decisión competente y que la persona que lo realiza lo haga por razones compasivas.
El proyecto «The Value of Life and Death«, de la fotógrafa Clare Hewitt, intenta explorar cómo estas decisiones afectan de forma directa a personas que se visto implicadas en casos reales de suicidio asistido, revisando el amplio espectro de valores morales, legales, médicos, sociológicos o personales que se ponen en juego.
Como señala el testimonio de una de las participantes en el proyecto:
«Lo besamos y nos despedimos y caminamos por la carretera con una silla de ruedas vacía y una bolsa llena de ropa. Y puedo decirte honestamente que eso cambió mi vida, porque me hizo darme cuenta de que había una alternativa a sufrir intolerablemente al final de la enfermedad terminal. Creo que los médicos en Suiza y en otros países han encontrado una manera de reconciliar dos deberes: el de preservar la vida y el de reducir el sufrimiento».
A través de la creación de estos retratos, junto con entrevistas personales, Clare nos brinda la oportunidad de conocer el vínculo entre los sujetos y sus perspectivas, opiniones y valores, que nos permitan formarnos nuestro propio criterio.


Cartografía de la piel

Cuando Angélica Dass se propuso comenzar el proyecto «Humanae» tuvo claro que se trataba de un trabajo en continuo progreso, que tiene la intención de desplegar una gama cromática de los diferentes colores de la piel humana. No hay selección previa de participantes, ni por nacionalidad, género, edad, raza, clase social o religión.  
Dice Dass sobre este trabajo:
No hay una intención explícita de terminarlo en una fecha específica. Está abierto en todos los sentidos, e incluirá a todos aquellos que quieran ser parte de este colosal mosaico global. El único límite sería alcanzar completando a toda la población del mundo.
Esta taxonomía adopta el formato de la Guía Pantone, que da a la muestra un grado de tranversalidad que elimina la falsa preeminencia de algunas razas sobre otras en términos de color de la piel, del mismo modo que en un catálogo de colores los colores «primarios» tienen exactamente la misma importancia que los «mixtos». De hecho, la presentación de la gama de tonos de color nos invita a reflexionar sobre uno de los significados que contiene la palabra identidad: la asociada con la igualdad. Este proyecto está siendo utilizado como herramienta de trabajo en el ábito educativo, en estudios sobre etnografía, sociología…

 

Telarañas

En la serie de autorretratos titulada «Blind Vision» el fotógrafo Kurt Weston quiere representar las repercusiones físicas y psicológicas que la pérdida de la vista ha tenido en su vida. Weston era un reconocido fotógrafo de moda hasta que le diagnosticaron SIDA. Dos años después de su diagnóstico perdió la práctica totalidad de su visión y tuvo que abandonar su trabajo. Ya casi ciego, y tras superar un cáncer de estómago, sigue tomando fotos y se ha especializado en hacer autorretratos con un scanner. 

No se trata solo de ilustrar la pérdida de la visión física, sino también un viaje interno en el que se ven compormetidos sus miedos y emociones ante la idea de volverse totalmente ciego. Un viaje hacia una oscuridad infinita en la que la visión se ve oscurecida progresivamente, al tiempo que la visión artística y creativa crece exponencialmente. 
Señala Weston:
Utilizo la experiencia de la ceguera para expandir mi expresión creativa dentro del reino visual. Quería crear fotografías que representaran mi forma de ver las cosas. Ahí creé una serie de imágenes que se llaman «Blind Vision» (Visión Ciega), que representa no solamente la pérdida de la visión física, sino también la transición metafísica de quedarse ciego.

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